Entre los laberintos de la época Romana y el laberinto medieval hay un paso intermedio en el que se cristianiza el símbolo y la temática.

Por lo general se mantiene la tipología de cuatro sectores que se había iniciado en el Imperio Romano ya que potencia la idea de la existencia de una cruz central en el diseño. También se realiza una reinterpretación de la presencia del minotauro o su lucha con Teseo en el centro del laberinto, haciendo que esta sea la representación de una fuerza demoníaca. Todos estos cambios relativos al diseño y a la interpretación del mismo llevan a la asimilación definitiva por el cristianismo de lo que hasta el momento había sido un símbolo pagano tanto artística como cultural y espiritualmente.

Iglesia de San Reparatus, Argelia

La primera representación de un laberinto en una iglesia cristiana del que se tiene noticia es el de la basílica de San Reparatus, en Algeria, donde el motivo central es sustituido por una serie de letras en las que puede leerse “Santa Eclesia” y data del año 324 dC.

En el siglo VI encontramos ya laberintos en Europa, con un ejemplar en la iglesia de San Vitale, en Ravenna. En la catedral de San Martín de Lucca, en Italia, el texto que acompaña al laberinto esculpido dice lo siguiente:

“Éste es el laberinto que Dédalo el cretense construyó. Una vez dentro nadie puede salir vivo salvo Teseo, gracias al hilo de Ariadna”

Catedral de San Martin de Lucca, Italia

También hay o hubo laberintos en San Miguel Mayor, en Pavía; en la iglesia de San Davino, en Piacenza; en la catedral de Cremona; en Santa María de Aquiro, y en Santa María de Trastevere, en Roma; también hay documentados laberintos en otras iglesias de Alemania y especialmente Francia.

Fuente de Launceston, Cornwall

También en las iglesias inglesas se conservan algunos laberintos interesantes. En la pila normanda de la Iglesia de Lewannick, Cornualles, hay tallados varios diseños geométricos, entre ellos una espiral y un laberinto sencillo; en la Iglesia de Santa María de Recliffe de Bristol hay un pequeño relieve en el techo con un laberinto del siglo XV. Aparecen laberintos en los pavimentos de la Iglesia de Itchen Stoke de Hampshire,Bourn de Cambridgeshire, y en la catedral de Ely, aunque esta última se construyera ya en 1870.

Sin embargo, es durante el surgimiento y desarrollo del estilo gótico cuando los laberintos cobran una importancia y una propagación más destacada.

Itchen Stoke, Hampshire

La iglesia se apropió del mito en un proceso interesado de sincretismo, y lo llevó a las paredes y los suelos de sus iglesias y catedrales como símbolo gráfico de las pruebas que debe pasar el hombre en su camino hacia Dios, o bien como la representación de la  posibilidad de peregrinar hacia el eje del mundo; en ese momento, la ciudad santa de Jerusalén.

Complementando a esta función de peregrinaje “alternativo”, los historiadores proponen también el posible uso como arrepentimiento. Así, el cristiano pecador podía también purgar las faltas cometidas, y al igual que el auténtico peregrino que alcanzaba el Santo Sepulcro de Jerusalén, obtenía la gracia de la indulgencia. Conviene señalar el llamativo detalle de que prácticamente ninguno de los numerosos laberintos realizados en iglesias y catedrales cristianas incluye el símbolo de la cruz. No deja de resultar realmente extraña la ausencia de dicho símbolo, o al menos el hecho de que no aparezca en un mayor número de casos. No resulta extraño, por lo tanto, que junto a las teorías más o menos ortodoxas para tratar de explicar su función y significado, hayan surgido otras menos académicas, que podríamos denominar como “esotéricas” o heterodoxas, aunque no por ello menos interesantes, al menos en algunos de los casos.

Para algunos autores, no existe ninguna duda de que los laberintos presentes en iglesias y catedrales son claras muestras de un mensaje místico-hermético.

Otros estudiosos han destacado el hecho de que muchas de estas creaciones coincidan en su distribución con la de las construcciones megalíticas. Y es que existen numerosos ejemplos de laberintos realizados sobre monumentos de milenios pasados.

Llevando más lejos esta conexión, algunos estudiosos proponen que muchos de los emplazamientos de las catedrales no eran casuales, sino que los constructores escogían conscientemente lugares con gran concentración de energía “telúrica”. De esta forma, el hipotético visitante que recorriera descalzo o de rodillas el trazado de los laberintos se vería “cargado” de dicha energía y, tras terminar el recorrido, se habría producido en él algún tipo de alteración de su conciencia. Una visión similar, también de interpretación alquímica, es la que defiende el enigmático Fulcanelli en su célebre obra “El misterio de las Catedrales”:

“La imagen del laberinto se nos presenta, pues, como emblemática del trabajo entero de la Obra, con sus dos mayores dificultades: la del camino que hay que seguir para llegar al centro –donde se libra el duro combate entre las dos naturalezas– y la del otro camino que debe enfilar el artista para dirigirse a aquel. Aquí es donde se necesita el hilo de Ariadna, si no quiere extraviarse en los meandros de la Obra y verse incapaz de salir”

Así, el laberinto de los templos góticos se constituye para Fulcanelli en un trazado iniciático que conduce al “adepto” hasta la iluminación de un conocimiento oculto.

Efectivamente, el laberinto es una figura presente en la antigua “ciencia” de la alquimia, aunque no sea una de las representaciones más recurrentes. Sin embargo, sí fue utilizado de forma habitual por los alquimistas de la Edad Media, como demuestra su presencia en algunos manuscritos dedicados a esta temática. Uno de ellos, datado en el siglo XI y conservado en la Biblioteca Marciana, incluye una representación del laberinto, que recibe el apelativo de “Laberinto de Salomón”.

Laberinto de Salomon

¿Tuvieron acceso los constructores de catedrales –y laberintos– al conocimiento hermético y alquímico? ¿Fueron ellos mismos avezados alquimistas? No son pocos los estudiosos que así lo creen, defendiendo la hipótesis de que aquellos misteriosos maestros de obras incluyeron en sus construcciones símbolos y señales sólo entendibles por los iniciados.

Catedral de Chartres

De todos los laberintos medievales que encontramos en iglesias o catedrales, el más conocido es sin duda el de la catedral de Chartres, diseñado por el arquitecto Villiard de Honnecurt en el siglo XIII y que hoy todavía se puede contemplar en buen estado, con sus once anillos concéntricos y sus 12 metros y medio de diámetro. La luz que inunda la catedral por sus vitrales el 22 de agosto (correspondiente al 15 de agosto en el calendario juliano utilizado en la Edad Media) hace que la imagen de la Virgen situada en la vidriera occidental quede proyectada en el centro de laberinto.

Pese a ser el de Chartres el más conocido de todos los laberintos medievales, no es el único. Estos son unos cuantos de ellos.

El laberinto que hubo antiguamente en la nave de la catedral de Amiens fue mayor que el de Chartres, con 12,8 metros de diámetro. Fue construido en 1288 y destruido en 1825.

Catedral de Amiens

El laberinto de Amiens era muy parecido al que podemos encontrar hoy en la entrada de la iglesia parroquial de San Quintín,  Francia.

Hoy está nuevamente reconstruido, sin embargo, en la actualidad mide sólo 10,3 metros de diámetro. Tiene forma octogonal y en el centro, dentro de otro octógono más pequeño, encontramos una cruz. Alrededor de la cruz hay cuatro figuras, representando al obispo Evrard y a los tres arquitectos que participaron en la construcción de la catedral; Robert deLuzarches, Thomas de Cormont y su hijo Regnault. Junto a estos, hay también cuatro ángeles.

Rodeando todo este conjunto hay una larga inscripción relativa a la fundación de la catedral.

Catedral de Reims

También la catedral de Reims poseía un hermoso laberinto de este estilo.

Construido en 1240 a base de piedras de color azul, y destruido en 1779 por orden de un tal Jackemart Canon, alegando que el ruido provocado por la gente recorriendo el laberinto molestaba e imposibilitaba el desarrollo de los oficios religiosos.

Hay también un laberinto muy refinado en la sala capitular de la catedral de Bayeux. Mide alrededor de tres metros y medio y está compuesto por circulos de azulejos ornamentados con escudos, grifos y flores de Lis, separados por bandas de pequeños azulejos negros.

La catedral de Sens antiguamente poseía un laberinto circular de unos 9 metros de diámetro  formado por líneas gravadas en el suelo y rellenadas con plomo, pero fue destruido en 1769. Un laberinto parecido en la catedral de Auxerre fue demolido alrededor de 1690.

Catedral de Bayeux

El 12 de mayo 1916, el diario “the Builder” publicó un diagrama acompañado de una nota firmada por los editores, diciendo que habían recibido el boceto de uno de sus viajeros, que en ese momento se encontraba sirviendo en el frente de Arras. “Él nos informa”, afirman,”que no es un rompecabezas, sino un plano del laberinto de la catedral. Encontró el plano en unas ruinas cercanas, una casa que parecía haber sido ocupada por un librero, por lo que vio entre los escombros. “El dibujo en cuestión es de un patrón octogonal parecido al laberinto de St. Quentin, y reproduce el laberinto que anteriormente había en el suelo de la catedral.

Este tenía 10 metros de diámetro y estaba compuesto por pequeñas piezas cuadradas azules y amarillas.

La destrucción de este laberinto sucedió en el transcurso de la revolución francesa.

Basílica de St. Omer, Francia

En la basílica de Notre-Dame de Saint Omer, nos encontramos con un laberinto que se diferencia de todos los anteriores pues este si incorpora una cruz cristiana en su diseño. Se trata de un cuadrado de 6,6 metros por lado situado justo enfrente del altar. En la actualidad se encuentra vallado y no es posible caminar por él.

Catedral de Poitiers

Un tipo de laberinto poco común estuvo representado anteriormente en la catedral de Poitiers. Aunque ya inexistente desde hace mucho tiempo, posteriormente a su desaparición se mantuvo en la pared de la nave norte un esbozo del mismo que, sin embargo, no dió ninguna pista sobre las dimensiones del original. Se observa que la construcción es tal que el que traza la ruta con el tiempo sale por la misma puerta por la que entró.

Catedral de Rávenna, Italia

Otro ejemplo es el ya citado de la catedral de San Vitale de Rávenna, en Italia. Junto al altar, se encuentra un laberinto medieval cristiano de siete galerías, probablemente del siglo VI. El camino está marcado por flechas que guían hacia el exterior y que conducen hasta una pechina, símbolo de la renovación y de la peregrinación.

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Entre los laberintos de la época Romana y el laberinto medieval hay un paso intermedio en el que se cristianiza el símbolo y la temática.

Por lo general se mantiene la tipología de cuatro sectores que se había iniciado en el Imperio Romano ya que potencia la idea de la existencia de una cruz central en el diseño. También se realiza una reinterpretación de la presencia del minotauro o su lucha con Teseo en el centro del laberinto, haciendo que esta sea la representación de una fuerza demoníaca. Todos estos cambios relativos al diseño y a la interpretación del mismo llevan a la asimilación definitiva por el cristianismo de lo que hasta el momento había sido un símbolo pagano tanto artística como cultural y espiritualmente.

Iglesia de San Reparatus, Argelia

La primera representación de un laberinto en una iglesia cristiana del que se tiene noticia es el de la basílica de San Reparatus, en Algeria, donde el motivo central es sustituido por una serie de letras en las que puede leerse “Santa Eclesia” y data del año 324 dC.

En el siglo VI encontramos ya laberintos en Europa, con un ejemplar en la iglesia de San Vitale, en Ravenna. En la catedral de San Martín de Lucca, en Italia, el texto que acompaña al laberinto esculpido dice lo siguiente:

“Éste es el laberinto que Dédalo el cretense construyó. Una vez dentro nadie puede salir vivo salvo Teseo, gracias al hilo de Ariadna”

Catedral de San Martin de Lucca, Italia

También hay o hubo laberintos en San Miguel Mayor, en Pavía; en la iglesia de San Davino, en Piacenza; en la catedral de Cremona; en Santa María de Aquiro, y en Santa María de Trastevere, en Roma; también hay documentados laberintos en otras iglesias de Alemania y especialmente Francia.

Fuente de Launceston, Cornwall

También en las iglesias inglesas se conservan algunos laberintos interesantes. En la pila normanda de la Iglesia de Lewannick, Cornualles, hay tallados varios diseños geométricos, entre ellos una espiral y un laberinto sencillo; en la Iglesia de Santa María de Recliffe de Bristol hay un pequeño relieve en el techo con un laberinto del siglo XV. Aparecen laberintos en los pavimentos de la Iglesia de Itchen Stoke de Hampshire,Bourn de Cambridgeshire, y en la catedral de Ely, aunque esta última se construyera ya en 1870.

Sin embargo, es durante el surgimiento y desarrollo del estilo gótico cuando los laberintos cobran una importancia y una propagación más destacada.

Itchen Stoke, Hampshire

La iglesia se apropió del mito en un proceso interesado de sincretismo, y lo llevó a las paredes y los suelos de sus iglesias y catedrales como símbolo gráfico de las pruebas que debe pasar el hombre en su camino hacia Dios, o bien como la representación de la  posibilidad de peregrinar hacia el eje del mundo; en ese momento, la ciudad santa de Jerusalén.

Complementando a esta función de peregrinaje “alternativo”, los historiadores proponen también el posible uso como arrepentimiento. Así, el cristiano pecador podía también purgar las faltas cometidas, y al igual que el auténtico peregrino que alcanzaba el Santo Sepulcro de Jerusalén, obtenía la gracia de la indulgencia. Conviene señalar el llamativo detalle de que prácticamente ninguno de los numerosos laberintos realizados en iglesias y catedrales cristianas incluye el símbolo de la cruz. No deja de resultar realmente extraña la ausencia de dicho símbolo, o al menos el hecho de que no aparezca en un mayor número de casos. No resulta extraño, por lo tanto, que junto a las teorías más o menos ortodoxas para tratar de explicar su función y significado, hayan surgido otras menos académicas, que podríamos denominar como “esotéricas” o heterodoxas, aunque no por ello menos interesantes, al menos en algunos de los casos.

Para algunos autores, no existe ninguna duda de que los laberintos presentes en iglesias y catedrales son claras muestras de un mensaje místico-hermético.

Otros estudiosos han destacado el hecho de que muchas de estas creaciones coincidan en su distribución con la de las construcciones megalíticas. Y es que existen numerosos ejemplos de laberintos realizados sobre monumentos de milenios pasados.

Llevando más lejos esta conexión, algunos estudiosos proponen que muchos de los emplazamientos de las catedrales no eran casuales, sino que los constructores escogían conscientemente lugares con gran concentración de energía “telúrica”. De esta forma, el hipotético visitante que recorriera descalzo o de rodillas el trazado de los laberintos se vería “cargado” de dicha energía y, tras terminar el recorrido, se habría producido en él algún tipo de alteración de su conciencia. Una visión similar, también de interpretación alquímica, es la que defiende el enigmático Fulcanelli en su célebre obra “El misterio de las Catedrales”:

“La imagen del laberinto se nos presenta, pues, como emblemática del trabajo entero de la Obra, con sus dos mayores dificultades: la del camino que hay que seguir para llegar al centro –donde se libra el duro combate entre las dos naturalezas– y la del otro camino que debe enfilar el artista para dirigirse a aquel. Aquí es donde se necesita el hilo de Ariadna, si no quiere extraviarse en los meandros de la Obra y verse incapaz de salir”

Así, el laberinto de los templos góticos se constituye para Fulcanelli en un trazado iniciático que conduce al “adepto” hasta la iluminación de un conocimiento oculto.

Efectivamente, el laberinto es una figura presente en la antigua “ciencia” de la alquimia, aunque no sea una de las representaciones más recurrentes. Sin embargo, sí fue utilizado de forma habitual por los alquimistas de la Edad Media, como demuestra su presencia en algunos manuscritos dedicados a esta temática. Uno de ellos, datado en el siglo XI y conservado en la Biblioteca Marciana, incluye una representación del laberinto, que recibe el apelativo de “Laberinto de Salomón”.

Laberinto de Salomon

¿Tuvieron acceso los constructores de catedrales –y laberintos– al conocimiento hermético y alquímico? ¿Fueron ellos mismos avezados alquimistas? No son pocos los estudiosos que así lo creen, defendiendo la hipótesis de que aquellos misteriosos maestros de obras incluyeron en sus construcciones símbolos y señales sólo entendibles por los iniciados.

Catedral de Chartres

De todos los laberintos medievales que encontramos en iglesias o catedrales, el más conocido es sin duda el de la catedral de Chartres, diseñado por el arquitecto Villiard de Honnecurt en el siglo XIII y que hoy todavía se puede contemplar en buen estado, con sus once anillos concéntricos y sus 12 metros y medio de diámetro. La luz que inunda la catedral por sus vitrales el 22 de agosto (correspondiente al 15 de agosto en el calendario juliano utilizado en la Edad Media) hace que la imagen de la Virgen situada en la vidriera occidental quede proyectada en el centro de laberinto.

Pese a ser el de Chartres el más conocido de todos los laberintos medievales, no es el único. Estos son unos cuantos de ellos.

El laberinto que hubo antiguamente en la nave de la catedral de Amiens fue mayor que el de Chartres, con 12,8 metros de diámetro. Fue construido en 1288 y destruido en 1825.

Catedral de Amiens

El laberinto de Amiens era muy parecido al que podemos encontrar hoy en la entrada de la iglesia parroquial de San Quintín,  Francia.

Hoy está nuevamente reconstruido, sin embargo, en la actualidad mide sólo 10,3 metros de diámetro. Tiene forma octogonal y en el centro, dentro de otro octógono más pequeño, encontramos una cruz. Alrededor de la cruz hay cuatro figuras, representando al obispo Evrard y a los tres arquitectos que participaron en la construcción de la catedral; Robert deLuzarches, Thomas de Cormont y su hijo Regnault. Junto a estos, hay también cuatro ángeles.

Rodeando todo este conjunto hay una larga inscripción relativa a la fundación de la catedral.

Catedral de Reims

También la catedral de Reims poseía un hermoso laberinto de este estilo.

Construido en 1240 a base de piedras de color azul, y destruido en 1779 por orden de un tal Jackemart Canon, alegando que el ruido provocado por la gente recorriendo el laberinto molestaba e imposibilitaba el desarrollo de los oficios religiosos.

Hay también un laberinto muy refinado en la sala capitular de la catedral de Bayeux. Mide alrededor de tres metros y medio y está compuesto por circulos de azulejos ornamentados con escudos, grifos y flores de Lis, separados por bandas de pequeños azulejos negros.

La catedral de Sens antiguamente poseía un laberinto circular de unos 9 metros de diámetro  formado por líneas gravadas en el suelo y rellenadas con plomo, pero fue destruido en 1769. Un laberinto parecido en la catedral de Auxerre fue demolido alrededor de 1690.

Catedral de Bayeux

El 12 de mayo 1916, el diario “the Builder” publicó un diagrama acompañado de una nota firmada por los editores, diciendo que habían recibido el boceto de uno de sus viajeros, que en ese momento se encontraba sirviendo en el frente de Arras. “Él nos informa”, afirman,”que no es un rompecabezas, sino un plano del laberinto de la catedral. Encontró el plano en unas ruinas cercanas, una casa que parecía haber sido ocupada por un librero, por lo que vio entre los escombros. “El dibujo en cuestión es de un patrón octogonal parecido al laberinto de St. Quentin, y reproduce el laberinto que anteriormente había en el suelo de la catedral.

Este tenía 10 metros de diámetro y estaba compuesto por pequeñas piezas cuadradas azules y amarillas.

La destrucción de este laberinto sucedió en el transcurso de la revolución francesa.

Basílica de St. Omer, Francia

En la basílica de Notre-Dame de Saint Omer, nos encontramos con un laberinto que se diferencia de todos los anteriores pues este si incorpora una cruz cristiana en su diseño. Se trata de un cuadrado de 6,6 metros por lado situado justo enfrente del altar. En la actualidad se encuentra vallado y no es posible caminar por él.

Catedral de Poitiers

Un tipo de laberinto poco común estuvo representado anteriormente en la catedral de Poitiers. Aunque ya inexistente desde hace mucho tiempo, posteriormente a su desaparición se mantuvo en la pared de la nave norte un esbozo del mismo que, sin embargo, no dió ninguna pista sobre las dimensiones del original. Se observa que la construcción es tal que el que traza la ruta con el tiempo sale por la misma puerta por la que entró.

Catedral de Rávenna, Italia

Otro ejemplo es el ya citado de la catedral de San Vitale de Rávenna, en Italia. Junto al altar, se encuentra un laberinto medieval cristiano de siete galerías, probablemente del siglo VI. El camino está marcado por flechas que guían hacia el exterior y que conducen hasta una pechina, símbolo de la renovación y de la peregrinación.

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There is an intermediate step between the Roman and medieval labyrinth in which the the symbol and theme is christianized.

It usually keeps the four sectors typology  that had begun in the Roman Empire as it enhances the idea of the existence of a central cross in the center of the design.  A reinterpretation of the presence of the Minotaur and his struggle with Theseus in the center of the maze is also performed, making this to be a representation of a demonic force. All these changes on the design and interpretation lead to an assimilation by christianity of what had been  a pagan symbol both artistically and culturally or spiritually.

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San Reparatus church, Argelia

The first performance of a maze in a Christian church that has been reported is San Reparatus Basilica, in Algeria, where the central motif is replaced by a series of letters that can be read “Santa Eclesia” and dates from year 324 BC.

We can already find mazes in Europe in the sixth century. Like the one in San Vitale´s church, in Ravenna.

In the cathedral of San Martín de Lucca, Italy, the text accompanying the carved maze says:

“This is the Cretan labyrinth that Daedalus built. Once inside no one can get out alive except Theseus, thanks to Ariadne’s thread “

San Martin de Lucca cathedral, Italy

There were mazes also in San Miguel Mayor, Pavia, in the church of San Davino in Piacenza, in the cathedral of Cremona, in Santa Maria de Aquiro, and Santa Maria di Trastevere, Rome. There are also documented mazes in other churches in Germany and especially in France.

Launceston font, Cornwall

Also in the English churches still exist some interesting mazes. In Lewannick Church, Cornwall, are carved various geometric designs, including a coil and a simple maze. In Saint Mary of Recliffe Church, Bristol, there is a small relief in the ceiling with a maze of the XV century. Labyrinths appear in the pavement of the church of Itchen Stoke in Hampshire, Cambridgeshire Bourn, and Ely Cathedral, although the last one was built already in 1870.

However, is during the emergence and development of gothic style when mazes really spread and gain importance.

Itchen Stoke, Hampshire

The church appropriated the myth in a interested process of syncretism, and took it to the walls and floors of churches and cathedrals as a graphic symbol of the tests that man must pass on his way to God, or as representation of the ability to journey to the center of the world, the holy city of Jerusalem at that time.

Complementing this role of “alternative” pilgrimage, historians also suggest the possible use as repentance. Thus, the Christian sinner could also purge the misconduct, as the real pilgrim reaching the Holy Sepulchre in Jerusalem got the grace of indulgence.

It is worth noting the striking detail that virtually none of the numerous labyrinths made in churches and cathedrals include the Christian cross symbol. Could be strange the absence of this symbol, or at least that it does not appear in a larger number of cases.

Not surprisingly, therefore, that along with more or less orthodox theories attempt to explain its function and meaning have been other less academic, that could be called “esoteric” or heterodox, though no less interesting, at least in some cases.

For some authors, there is no question that the labyrinths found in churches and cathedrals are clear signs of a hermetic mystical message.

Other scholars have highlighted the fact that many of these creations match in their distribution with megalithic constructions. Numerous examples of labyrinths made on ancient monuments can be found.

Taking further this connection, some scholars suggest that many of the locations of the cathedrals were not random, but consciously chosen by the builders on places with high concentration of “earthy” energy. Thus, the hypothetical visitor who walks barefoot or kneeling on the labyrinth path would get “charged” for this energy and, after completing the course, he could experience some kind of state of altered consciousness.

A similar view, also in alchemical interpretation, is the one that defends the mysterious Fulcanelli in his famous work “The Mystery of the Cathedrals”

“The image of the labyrinth appears to us, therefore, as emblematic of the whole work of Opus Dei, with its two major difficulties: the path to follow to reach the center, where the fierce battle between the two natures is being waged, and also the path the artist must follow to get to it. Here is where you need the Ariadne´s thread, unless you want to get lost in the meanders of the Work and not to be able to leave ” 

Thus, the labyrinth of Gothic churches is for Fulcanelli an initiation path which leads the “follower” to the lighting of hidden knowledge.

Indeed, the labyrinth is a figure present in the ancient “science” of alchemy, though is not one of the most recurrent representations. However, it was habitually used by the alchemists of the Middle Ages, as evidenced with their presence in some manuscripts devoted to this subject. One of them dating from the XI century and preserved in the Marcian Library, includes a representation of a labyrinth, which takes the name of “Solomon’s Labyrinth”.

Solomon´s labyrinth

Did the cathedral -and labyrinth- builders have access to hermetic and alchemical knowledge? Were they expert alchemists? There are many scholars who think so, defending the hypothesis that those mysterious masters of works included in their construction signs and symbols understood only by initiates.

Chartres cathedral, France

From all the labyrinths found in medieval churches and cathedrals, the most famous is undoubtedly the Chartres Cathedral labyrinth, designed by architect Villiard of Honnecurt in the XIII century, which today is still in good condition, with its eleven concentric rings and its 39,3 feet in diameter. The light that floods the cathedral through the stained glass windows on 22 August (corresponding to 15 August in the Julian calendar used in the Middle Ages) makes the image of the Virgin located on the west window to be screened in the center of the labyrinth.

Despite being Chartres the best known of all medieval labyrinths, is not unique. These are some of them.

The labyrinth that was formerly in the nave of Amiens cathedral was bigger than that of Chartres, with 39,4 feet in diameter. It was built in 1288 and destroyed in 1825.

Amiens cathedral, France

Amiens labyrinth was very similar to the one we can find today at San Quentin´s church entrance, in France.

Today is newly reconstructed, however, now measuring only 32,8 feet in diameter. It has an octagonal shape and, in the center, within a smaller octagon, we find a cross. Around the cross there are four figures, representing the Bishop Evrard and three architects involved in the construction of the cathedral. Robert de Luzarches, Thomas of Cormont and his son Regnault. Besides them, there are also four angels.

Surrounding all this there is a long inscription about the foundation of the cathedral.

Reims cathedral, France

Reims Cathedral had also a beautiful labyrinth of this style.

Built in 1240 most with blue stones and destroyed in 1779 by the order of a certain Jackemart Canon, claiming that the noise caused by people walking through the maze bothered and preclude the development of religious services.

There is also a very fine labyrinth in the chapter of Bayeux cathedral. It measures about 10 feet wide and is composed of circles of tiles decorated with shields, griffins and lilies, separated by bands of small black tiles.

Sens Cathedral formerly possessed a circular maze of about 29 feet in diameter formed by lines engraved on the ground and filled with lead, but was destroyed in 1769. A labyrinth-like in Auxerre cathedral was demolished around 1690.

Bayeux cathedral, France

On May 12, 1916, the newspaper “the Builder” published a chart with a note signed by the editors, saying they had received a sketch of one of its travellers, who at that time was serving in the front of Arras. “He informs us” they say, “That’s not a puzzle, but a map of the cathedral´s labyrinth. He found the map in some nearby ruins, in a house that appeared to have been occupied by a bookseller, by what he saw in the rubble. “The drawing is an octagonal pattern similar to the labyrinth of St. Quentin, and reproduces the labyrinth which used to be on  the cathedral´s floor.

This was 32,8 feet in diameter and was composed of small blue and yellow square pieces.

The destruction of the labyrinth occurred during the French Revolution.

Saint Omer, France

In the Basilica of Notre-Dame of Saint Omer, we have a maze that is unlike all the previous ones because it integrates a Christian cross in its design. It is a square of 19.6 feet per side located opposite to the altar. Is currently fenced and is not possible to walk on it.

Poitiers cathedral, France

A rare type of maze was previously represented in Poitiers cathedral. Although long time absent, after its disappearance a sketch of it remained on the wall of the north aisle, however, it gives no clue about the dimensions of the original. It is noted that the construction is such that the trace route eventually comes out through the same door you entered by.

Rávenna cathedral, Italy

Another example is the already mentioned in the cathedral of San Vitale in Ravenna, Italy.

Next to the altar, there is a seven galleries medieval Christian labyrinth from probably the sixth century. The road is marked by arrows pointing towards the outside and leading to a shell, symbol of renewal and pilgrimage.

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