El diseño del laberinto clásico consiste en una vía única que se repite una y otra para hasta formar siete circuitos, limitados por ocho paredes, que rodean el objetivo central.

Se puede  encontrar tanto en forma circular como cuadrada.

Prácticamente todos los laberintos de unos cuantos siglos  antes de Cristo son de este tipo.

Encontrado en muy diferentes contextos históricos en toda Europa, Norte de África, el subcontinente indio e Indonesia, este es también el diseño que se encuentra en el suroeste de Estados Unidos y, en ocasiones en América del Sur.

Durante el renacimiento actual de la importancia de los laberintos ha vuelto a encontrar la popularidad por su sencillez de construcción y el simbolismo arquetípico que posee.

Dondequiera que se encuentre, el laberinto clásico siempre repite el mismo método de construcción del diseño.

El patrón, llamado “semilla”, se muestra a continuación. Esta técnica simple para recordar el proceso de elaboración del laberinto clásico, sin duda, ha sido fundamental en su popularidad y práctica generalizada.

Este laberinto  es también inapropiadamente conocido como el laberinto “cretense”, un término que implica un origen en la isla de Creta.

Aunque su posterior asociación con el legendario laberinto de Knossos está bien documentada, el diseño sin duda es anterior a la leyenda y no se ha encontrado en Creta antes del siglo IV antes de Cristo.

También es conocido como el “laberinto de siete circuitos,” pero esto también es confuso, pues otros tipos de laberinto puede tener siete circuitos y laberintos clásicos pueden tener más o menos de siete circuitos.

El término “clásico” ha ganado amplia aceptación en los últimos años y es preferible, ya que implica correctamente la forma original y está libre de asociación a cualquier lugar o región en particular – apropiado para un diseño que se encuentra en todo el mundo.

La simplicidad de su construcción a partir de un patrón de semilla fácil de recordar claramente ha sido fundamental en la amplia difusión cultural de los laberintos clásicos. Es de lejos la forma más común del mundo, y sigue siendo popular hoy en día.

Modificaciones simples para el patrón semilla permiten crear diferentes versiones de esta forma rápida y fácilmente. Variedades, a menudo con once o quince circuitos son comunes en contextos históricos del norte de Europa y especialmente en los países escandinavos.