Con una historia que se remonta a finales de la Edad Media, los laberintos multicursales, como los unicursales, eran simples al principio, pero pronto vinieron tiempos de rápido desarrollo.

Desarrollado inicialmente a partir de diseños de laberintos medievales, los primeros laberintos (multicursales) en los jardines y palacios de Europa fueron diseñados por reordenación de las paredes de un laberinto para crear un camino con opciones, a menudo incluyendo también una serie de callejones sin salida.

Si bien distintos tipos de laberintos se han propuesto y descrito por las modernas autoridades en el tema, cinco tipos básicos pueden ser claramente identificados, como se describe a continuación.

Cabe señalar, sin embargo, que el ingenio de los diseñadores de hoy en día a menudo resulta en laberintos que pueden encajar  felizmente en más de una de estas categorías, y, de hecho, algunos de ellos son difíciles de encajar en cualquier tipo. Un enigma que seguramente habría encantado al mismísimo Dédalo!

Laberintos de conexión simple La mayoría de los primeros laberintos, por muy complejo que su diseño pueda parecer, se formaron esencialmente de un muro continuo con muchos cruces y las ramas.

Si el muro que rodea la meta de un laberinto está conectado con el perímetro del laberinto en la entrada, el laberinto siempre podrá resolverse manteniendo una mano en contacto con la pared por muchos giros innecesarios que ello pueda implicar.

Estos laberintos “simples” son correctamente conocidos como de “conexión simple.”

Laberintos de conexión múltiple

No fue sino hasta principios del siglo XIX que el principio de aislar el centro del laberinto de el perímetro para evitar la técnica de la “mano en la pared” y aumentar el nivel de dificultad se entendió realmente.

Cualquier laberinto con el objetivo fijado dentro de una isla de barreras, sin conexión directa con el resto del laberinto, se califica como “de conexión múltiple”.

Los mejores ejemplos contienen  islas dentro de islas y  paradójicamente, pueden ser convertidos en laberintos muy intrincados con muy pocos callejones sin salida que son sin embargo muy difíciles de resolver.

Laberintos tridimensionales

Aunque la mayoría de los laberintos tradicional con paredes de setos u otros materiales pueden parecer en tres dimensiones, el camino a través del laberinto es esencialmente en dos dimensiones.

Si bien el concepto de laberintos  tridimensionales ha existido desde el siglo XIX, existían sólo en el papel hasta la década de 1980, con la introducción de puentes y pasos inferiores para añadir complejidad a los laberintos de paneles,  populares por aquel entonces en Nueva Zelanda, Australia y Japón .

Los puentes son también un añadido común en grandes laberintos en campos de maíz, unos laberintos que se han hecho populares en todo el mundo desde mediados de la década de 1990.

La introducción de la tercera dimensión permite que las islas de un laberinto de conexión múltiple  estén totalmente aisladas unas de otras, con un puente entre ellas como único vínculo.

En algunos de estos laberintos, el progreso con éxito a la meta depende de llegar a una serie de puntos en el laberinto en el orden correcto.

Laberintos Interactivos

Laberintos de alta tecnología en los que el diseño responde a las acciones de los visitantes son una característica cada vez más común en los parques de atracciones  y otros complejos turísticos.

Estos incorporan barreras controladas por ordenador  y otros dispositivos innovadores, tales como sensores de movimiento y  mecanismos que determinan las características físicas del caminante.

Los laberintos interactivos aparecieron por primera vez en los últimos años del siglo XX y sin duda anuncian la dirección del diseño de laberintos de vanguardia en el futuro.

Laberintos de movimiento condicionado

Existentes desde hace tiempo como un concepto teórico, los laberintos con normas, o “laberintos de movimiento condicionado,” se han convertido en una realidad desde la década de 1980.

El siguiente paso es dictado por las normas generales o por las instrucciones determinadas según la posición del visitante, permitiendo la construcción de laberintos-rompecabezas muy complicados en espacios muy limitados.

Construidos con materiales modernos y no siempre agradable estéticamente, estos laberintos ofrecen un reto intelectual entretenido y han demostrado ser populares en contextos educativos, en particular para ilustrar conceptos matemáticos y científicos.

  

Con una historia que se remonta a finales de la Edad Media, los laberintos multicursales, como los unicursales, eran simples al principio, pero pronto vinieron tiempos de rápido desarrollo.

Desarrollado inicialmente a partir de diseños de laberintos medievales, los primeros laberintos (multicursales) en los jardines y palacios de Europa fueron diseñados por reordenación de las paredes de un laberinto para crear un camino con opciones, a menudo incluyendo también una serie de callejones sin salida.

Si bien distintos tipos de laberintos se han propuesto y descrito por las modernas autoridades en el tema, cinco tipos básicos pueden ser claramente identificados, como se describe a continuación.

Cabe señalar, sin embargo, que el ingenio de los diseñadores de hoy en día a menudo resulta en laberintos que pueden encajar  felizmente en más de una de estas categorías, y, de hecho, algunos de ellos son difíciles de encajar en cualquier tipo. Un enigma que seguramente habría encantado al mismísimo Dédalo!

Laberintos de conexión simple

La mayoría de los primeros laberintos, por muy complejo que su diseño pueda parecer, se formaron esencialmente de un muro continuo con muchos cruces y las ramas.

Si el muro que rodea la meta de un laberinto está conectado con el perímetro del laberinto en la entrada, el laberinto siempre podrá resolverse manteniendo una mano en contacto con la pared por muchos giros innecesarios que ello pueda implicar.

Estos laberintos “simples” son correctamente conocidos como de “conexión simple.”

Laberintos de conexión múltiple

No fue sino hasta principios del siglo XIX que el principio de aislar el centro del laberinto de el perímetro para evitar la técnica de la “mano en la pared” y aumentar el nivel de dificultad se entendió realmente.

Cualquier laberinto con el objetivo fijado dentro de una isla de barreras, sin conexión directa con el resto del laberinto, se califica como “de conexión múltiple”.

Los mejores ejemplos contienen  islas dentro de islas y  paradójicamente, pueden ser convertidos en laberintos muy intrincados con muy pocos callejones sin salida que son sin embargo muy difíciles de resolver.

Laberintos tridimensionales

Aunque la mayoría de los laberintos tradicional con paredes de setos u otros materiales pueden parecer en tres dimensiones, el camino a través del laberinto es esencialmente en dos dimensiones.

Si bien el concepto de laberintos  tridimensionales ha existido desde el siglo XIX, existían sólo en el papel hasta la década de 1980, con la introducción de puentes y pasos inferiores para añadir complejidad a los laberintos de paneles,  populares por aquel entonces en Nueva Zelanda, Australia y Japón .

Los puentes son también un añadido común en grandes laberintos en campos de maíz, unos laberintos que se han hecho populares en todo el mundo desde mediados de la década de 1990.

La introducción de la tercera dimensión permite que las islas de un laberinto de conexión múltiple  estén totalmente aisladas unas de otras, con un puente entre ellas como único vínculo.

En algunos de estos laberintos, el progreso con éxito a la meta depende de llegar a una serie de puntos en el laberinto en el orden correcto.

Laberintos Interactivos

Laberintos de alta tecnología en los que el diseño responde a las acciones de los visitantes son una característica cada vez más común en los parques de atracciones  y otros complejos turísticos.

Estos incorporan barreras controladas por ordenador  y otros dispositivos innovadores, tales como sensores de movimiento y  mecanismos que determinan las características físicas del caminante.

Los laberintos interactivos aparecieron por primera vez en los últimos años del siglo XX y sin duda anuncian la dirección del diseño de laberintos de vanguardia en el futuro.

Laberintos de movimiento condicionado

Existentes desde hace tiempo como un concepto teórico, los laberintos con normas, o “laberintos de movimiento condicionado,” se han convertido en una realidad desde la década de 1980.

El siguiente paso es dictado por las normas generales o por las instrucciones determinadas según la posición del visitante, permitiendo la construcción de laberintos-rompecabezas muy complicados en espacios muy limitados.

Construidos con materiales modernos y no siempre agradable estéticamente, estos laberintos ofrecen un reto intelectual entretenido y han demostrado ser populares en contextos educativos, en particular para ilustrar conceptos matemáticos y científicos.

 

With a history stretching back to the late Middle Ages, puzzle mazes, like labyrinths, were simple at first, then underwent periods of rapid development.

Developed initially from medieval labyrinth designs, the earliest mazes in the gardens and palaces of Europe were designed by rearranging the walls of a labyrinth to create a pathway with choices; often including a number of dead-ends.

While various types of mazes have been proposed and described by modern authorities, five basic types can be clearly identified, as described below.

It should be noted, however, that the ingenuity of modern-day designers often results in mazes that can fit happily in more than one of these categories, and, indeed, a few that are difficult to fit into any type. A conundrum that would surely have pleased Daedalus himself!

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Simply-connected Mazes

The majority of early mazes, however complex their design may appear, were essentially formed from one continuous wall with many junctions and branches.

If the wall surrounding the goal of a maze is connected to the perimeter of the maze at the entrance, the maze can always be solved by keeping one hand in contact with the wall, however many detours that may involve.

These ‘simple’ mazes are correctly known as “Simply-connected.”

Multiply-connected Mazes

It was not until the early nineteenth century that the principle of isolating the goal of the maze from the perimeter to defeat the “hand-on-wall” method and increase the level of difficulty was truly understood.

Any maze with the goal set within an island of barriers, physically unconnected to the rest of the maze, qualifies as “Multiply-connected.”

The best examples contain islands within islands and, paradoxically, can be developed into very intricate mazes with very few dead-ends that are nonetheless extremely difficult to solve.

Three-dimensional Mazes

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Although the majority of traditional mazes with walls of hedges or other materials may appear three-dimensional, the pathway through the maze is essentially only two-dimensional.

While the concept of truly three-dimensional mazes has been around since the nineteenth century, they existed only on paper until the early 1980s, with the introduction of bridges and underpasses to add complexity to the panel mazes then popular in New Zealand, Australia and Japan.

Bridges are also a common addition to the huge cornfield, or maize mazes that have become popular worldwide since the mid-1990s.

The introduction of the third dimension allows the islands of a multiply- connected maze to be totally isolated from each other, with the only link via a bridge.

In some of these mazes, successful progress to the goal depends on reaching a series of points within the maze in the correct order.

Interactive Mazes

High-tech mazes where the design responds to the actions of visitors are an increasingly common feature at amusement parks and other tourist attractions.

They incorporate computer-timed barriers and other innovative devices such as motion sensors and mechanisms that determine the physical characteristics of the walker.

Interactive mazes first appeared in the closing years of the twentieth century and no doubt herald the direction of future leading-edge maze design.

Conditional Movement Mazes

Long established as a theoretical concept, mazes with rules, or “Conditional Movement Mazes,” have become a reality since the 1980s.

The next move is dictated by the overall rules or by instructions given at the visitor’s current position, allowing extremely complex puzzles to occupy a very limited space.

Constructed in modern materials and not always aesthetically pleasing, these mazes offer an entertaining intellectual challenge and have proved popular in educational contexts, particularly to illustrate mathematical and scientific concepts.