“¿Dónde están los primeros ejemplos de laberintos y cuándo aparecen por primera vez?” A pesar de nuestro conocimiento cada vez mayor y una ola de nuevos descubrimientos en los últimos años, la respuesta a estas preguntas sigue siendo tan elusiva y difícil de definir como siempre. La datación de muchos de los ejemplos tempranos es a menudo difícil y algunas veces controversial, ya que un laberinto tallado en una pared rocosa hace varios cientos de años a menudo puede no ser muy diferente de uno tallado hace miles de años, pero está claro que los primeros laberintos con una datación fiable se encuentran en el sur de Europa, y en base a la comprensión actual de las pruebas, estos laberintos aparecieron por primera vez en esta región unos cuatro mil años atrás. El mismo estilo “clásico” de diseño se repite en toda esta región – una serie de siete caminos concéntricos, cuidadosamente conectadas alrededor de una meta central – es utilizado en casi todos los casos de esa época. Los que han sobrevivido a este primer episodio de la historia  están en su mayoría pintados sobre cerámica, paredes o muros antiguos o tallados en roca, materiales que han sobrevivido el paso del tiempo, pero había sin duda muchos más ejemplos, en superficies menos resistentes. Un laberinto grabado en la pared interior de una cámara de una tumba subterránea Neolítica en Luzzanas, en la isla de Cerdeña, se estima que podría remontarse hasta el 2.500 a.C., pero el estilo del gravado es muy diferente de la decoración de esa época en tumbas similares. Tal vez tenga más probabilidades de ser un gravado de la época Romana o posterior, común en las tumbas como la de Cerdeña.

Laberinto de Luzzanas, Cerdeña

Pedra do Laberinto, Mogor.

Otros de los conjuntos de laberintos más antiguos conocido se encuentran en las provincias de Pontevedra y Vigo, en Galicia. Si bien el laberinto de Mogor es el más conocido por su buen estado de conservación, se pueden encontrar numerosos ejemplos mas repartidos por una gran área, tales como Monte Penide , Morrazo o Maúxo

Recientemente también a sido descubierta una roca con laberintos que aparentemente pertenece a la misma de época en la provincia de León, pero se encuentra aún pendiente de ser estudiada adecuadamente.

Muchos de estos gravados se encuentran junto a gravados de ciervos y otros animales, lo que parece indicar que estos laberintos eran símbolos mágicos para la caza. De los laberintos de Val Camonica, en el norte de Italia, El más conocido, de Naquane, parece tener un par de ojos picoteados en su centro y está rodeado por un gran número de otras figuras interesantes, una multitud de guerreros luchando rodean otros ejemplos, en Dos del Merichi y Luine.

Val Camonica, Italia

Estos petroglifos son comúnmente atribuidos a los principios de la Edad de Hierro, 750-500 a. C., aunque la yuxtaposición compleja de tallas en muchas de las superficies rocosas de Val Camonica, que van desde el Neolítico (antes de 2000 a. C.) hasta los períodos Etruscos o Romanos, dificulta a menudo la datación precisa de ciertos elementos.

Una observación interesante acerca de estos laberintos de Val Camonica es que la mayoría parecen acompañar grupos de guerreros caídos en batalla. Las lanzas, espadas y escudos portados por estos guerreros son claramente del final de la Edad del Bronce o principio de la Edad del Hierro.

Esto contrasta con los laberintos  de arte rupestre en Galicia, donde la mayoría son acompañados por representaciones de animales salvajes. Parece que no sólo son de diferentes épocas, sino que también hay un propósito bien distinto para el laberinto en estas dos culturas.

Lamentablemente, la ausencia de registros escritos de esta época hace que cualquier intento de explicar el significado de estos primeros laberintos siga siendo motivo de debate.

Debemos tener en cuenta que los Laberintos de Mogor y Val Camonica tienen gran semejanza con otros similares encontrados en la isla de Wier (Laponia), Escandinavia, Islandia y  Cornualles. Esto podría hacernos pensar que probablemente todos provienen de un mismo pueblo navegante y con ansia de colonizar todo el oeste europeo si no fuese por la gran diferencia temporal entre ellos.

A día de hoy, el primer laberinto que puede ser fechado con exactitud, está en una tablilla de arcilla del palacio de Pilos, en el sur de Grecia. Accidentalmente conservada por el incendio que destruyó el palacio en el año 1200 a. C., la parte delantera de la tablilla de mantiene los registros de las entregas de cabras al palacio. El laberinto cuadrado dibujado en el reverso es claramente un garabato hecho por el escriba. Es interesante que este primer ejemplo se encuentre en el hogar tradicional del rey Néstor, quien junto a Menelao, planteó la flota de barcos para ayudar en el asedio y posterior caída de Troya, según consta en la Ilíada de Homero.

Tablilla de Pylos, Grecia

La representación de un laberinto en una jarra de vino etrusca de Tragliatella, Italia, que data de finales del siglo séptimo a. C., muestra  soldados armados a caballo, corriendo delante de un laberinto con la palabra TRVIA (Troya) inscrita en el circuito exterior.

Jarra Etrusca, Tagliatella, Italia

Otros hallazgos apuntan a una expansión temprana del símbolo del laberinto en las costas del Mar Mediterráneo. Dos laberintos rayados en una pared en medio de las ruinas de Gordion, en el centro de Turquía están fechadas el año 750 aC, y laberintos grabados en unos paneles de arte rupestre en Taouz, Marruecos, han sido positivamente fechados en alrededor del año 500 aC. Frescos e  inscripciones han sido encontrados en en Delos, Grecia, así como en Egipto y Jordania. La mayoría datan de los primeros cuatro siglos aC y son  claramente el resultado de la colonización griega y romana y su influencia comercial en la región.

Avanzando un poco en el tiempo encontramos las monedas  de Knossos, Creta, fechadas a partir de los tres últimos siglos antes de Cristo.

Acuñadas por la colonia de comerciantes asentados en ese lugar, sus diseños probablemente hacen alusión al legendario laberinto de Knossos, en el que el rey Minos encarceló al  Minotauro, pero destruido mucho tiempo antes de la emisión de las monedas, entre el 300 y el 70 aC.

El palacio minoico de Knossos, fue destruido en varias ocasiones durante su historia, y finalmente abandonado en el año 1380 a. C.. Fue excavado nuevamente en el siglo 20, pero no se han encontrado  rastros del famoso laberinto  en su estructura. Solamente algunos fragmentos de diseños laberínticos  en los frescos de la pared.

Similares frescos minoicos han sido recientemente excavado en Egipto, y fechados en el año 1550 a. C. Estos datos proporcionan pistan fascinantes sobre los orígenes y la difusión de las historias del Minotauro y el Laberinto.

 

monedas de Knossos, Grecia

El símbolo del laberinto también fue un tema popular en los pavimentos de mosaico romanos. Existen más de 70 ejemplos de ellos. Fechados desde el año 165 aC hasta el 400 dC,  se encuentran en todo el Imperio Romano, desde Portugal a Chipre, y desde el norte de Inglaterra a África del Norte. Muchos de estos mosaicos  están dañados, pero un buen número de ellos se han encontrado intactos. Hay cuatro ejemplos notables en Coimbra, Portugal, tres en Pompeya, Italia, dos en Nea Paphos, Chipre, etc. Algunos representan a Teseo y al Minotauro en el objetivo central, una tradición traspasada a los pavimentos de las catedrales de Europa, mil años después.

Aunque algunos laberintos romano son del tipo “clásico”, los diseños empleados comúnmente son muy diferentes de los laberintos anteriores y representan los primeros cambios significativos en el símbolo del laberinto original.

Aunque algunos de estos mosaicos son diseños muy complejos, la mayoría eran demasiado pequeños para haber caminado por ellos, y seguramente estaban destinados solamente a su observación, aunque su común ubicación cerca de las puertas de entrada  puede sugerir que tuviesen una función protectora del hogar.

Debido a la gran popularidad del laberinto y su mitología durante el imperio Romano, que lo extendió a lo largo y ancho de Europa, podríamos esperar que este símbolo se hubiese arraigado y mantenido después de la caída del imperio. Sin embargo, parece que no fué así, a pesar de la gran influencia de los romanos, hoy tenemos pocas evidencias de que se hubiese continuado con esa tradición.

Laberintos de mosaico Romanos

Parece probable que las obras de los escritores Romanos y, anteriormente, los autores Plinio y Homero, que mencionan la leyenda del laberinto, fueron los responsables del desarrollo posterior del símbolo del laberinto en Europa. Estos escritos, junto con el amplio reconocimiento del cristianismo en todo el territorio romano después de la conversión del emperador Constantino, permitieron que el laberinto como símbolo fuese absorbido por el Cristianismo, así como por la filosofía y la arquitectura. El capítulo más reciente de la historia del laberinto, ha visto evolucionar a este hacia muchas más formas, para ocupar el suelo de iglesias y catedrales, adornar jardines palaciegos y acabar siendo atracciones en parques de atracciones y demás.

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Otros hallazgos apuntan a una expansión temprana del símbolo del laberinto en las costas del Mar Mediterráneo. Dos laberintos rayados en una pared en medio de las ruinas de Gordion, en el centro de Turquía están fechadas el año 750 aC, y laberintos grabados en unos paneles de arte rupestre en Taouz, Marruecos, han sido positivamente fechados en alrededor del año 500 aC. Frescos e  inscripciones han sido encontrados en en Delos, Grecia, así como en Egipto y Jordania. La mayoría datan de los primeros cuatro siglos aC y son  claramente el resultado de la colonización griega y romana y su influencia comercial en la región.

 

Otros hallazgos apuntan a una expansión temprana del símbolo del laberinto en las costas del Mar Mediterráneo. Dos laberintos rayados en una pared en medio de las ruinas de Gordion, en el centro de Turquía están fechadas el año 750 aC, y laberintos grabados en unos paneles de arte rupestre en Taouz, Marruecos, han sido positivamente fechados en alrededor del año 500 aC. Frescos e  inscripciones han sido encontrados en en Delos, Grecia, así como en Egipto y Jordania. La mayoría datan de los primeros cuatro siglos aC y son  claramente el resultado de la colonización griega y romana y su influencia comercial en la región.